jueves, 26 de febrero de 2015

Alfonso X El Sabio

Alfonso X de Castilla, llamado «el Sabio» (Toledo, 23 de noviembre de 1221-Sevilla, 4 de abril de 1284), fue rey de Castilla entre 1252 y 1284, tras el Tratado de Tordehumos.
A la muerte de su padre, Fernando III «el Santo», reanudó la ofensiva contra los musulmanes, y ocupó Jerez (1253), arrasó el puerto de Rabat, Salé (1260) y conquistó Cádiz (c. 1262). En 1264, tuvo que hacer frente a una importante revuelta de los mudéjares de Murcia y el valle del Guadalquivir. Como hijo de Beatriz de Suabia, aspiró al trono del Sacro Imperio Romano Germánico, proyecto al que dedicó más de la mitad de su reinado sin obtener éxito alguno. Los últimos años de su reinado fueron especialmente sombríos, debido al conflicto sucesorio provocado por la muerte prematura de su primogénito, Fernando de la Cerda, y la minoridad de sus hijos, lo que desembocó en la rebelión abierta del infante Sancho y gran parte de la nobleza y las ciudades del reino. Alfonso murió en Sevilla durante el transcurso de esta revuelta, no sin antes haber desheredado a su hijo Sancho.
Llevó a cabo una activa y beneficiosa política económica, reformando la moneda y la hacienda, concediendo numerosas ferias y reconociendo al Honrado Consejo de la Mesta.
También es reconocido por la obra literaria, científica, histórica y jurídica realizada por su escritorio real. Alfonso X patrocinó, supervisó y, a menudo, participó con su propia escritura y en colaboración con un conjunto de intelectuales latinos, hebreos e islámicos conocido como Escuela de Traductores de Toledo, en la composición de una ingente obra literaria que inicia en buena medida la prosa en castellano.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Resumen visual de textos

O conto trata sobre uns homes que están falando e un dille a o outro que un home dixolle unha proposta e como conseguila.
Pero o outro home, respondeulle cunha pequena historia sobre unha muller chamada, dona Truhana.
Dixo que dona Truhana era pobre, pero que un dia ía caminando pola rúa cunha olla de mel na cabeza, e mentres camiñaba, ía pensando que se vendera o mel, podía comprar uns ovos, e que dos ovos sairían galiñas, e vendelas para comprar unhas ovellas, e asi seguir comprando e vendendo ata ser máis rica que pobre. E empezouse a rir. Pero nun descuido, puso a man na frente e caeulle a olla, e esparcíu todo o mel polo chan. Nese momento comenzou a chorar, porque o seu soño non se podería cumprir.